miércoles, 17 de octubre de 2007

Basura Periodística.

Si hay algo que realmente me indigna es la parcialización indigna y descarada en los eventos organizados por los diferentes medios de comunicación y público en general.

Esta es una e-mail enviado por mí a la dirección de América Vive, programa que se transmite por Ecuavisa. Simplemente leanlo y no crean que lo hago por remordimiento o simplemente por ser un mal perdedor.

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Espero que no hagan caso omiso a este mensaje.

Realmente creyeron que nadie se iba a dar cuenta? Pueden hacer lo que les dé la gana con sus concursitos, y espero que lean este mensaje y se den cuenta que además de ser un pésimo programa, amarillista, sensacionalista y mediocre, además favorecedor y parcializado.

¿O es que el verdadero periodismo de investigación cree en fantasmas que no existen, o que recorrer de punta a punta los EUA es de interés de los ecuatorianos, o que somos tan pendejos como para ver sus reportajes repetidos una y otra vez cada sábado, y la misma basura de siempre?

Así como ustedes atacan y lloran ante las cámaras tratando de persuadir a aquellos programas que verdaderamente se dedican a hacer periodismo de interés y no únicamente de rating, y que por la mismísima y noble tarea periodísitica tratar de desmentir las falsedades y burdas ideas que ustedes transmiten como hechos irrefutables y verdaderos, encaren la realidad que está frente a sus ojos y dense cuenta que NO PUEDEN ENGAÑAR A LAS PERSONAS ofreciendo premios en concursos notoriamente arreglados y parcializados, y ustedes saben que me refiero perfectamente a la falacia que organizaron el día Martes 16 de Octubre en la taberna llamada "RETRO BAR" que supongo tiene vinculaciones con alguno sino con todos los miembros de su tristemente conocido programa.

Las verdades siempre salen a la luz. Por supuesto ustedes transmitirán todo ese circo como algo espectacular, como si realmente hubiera existido competencia entre los participantes, como si el premio hubiera sido el fruto del esfuerzo al ganador, como si jamás se hubieran inventado los resultados, tratando de resaltar la seriedad de los colaboradores.

Deben saber además que las cámaras de América Vive existieron otras que grabaron todo el evento, incluyendo conversaciones ocultas y el descarado nivel de parcialización que rondaba en el ambiente de esa tarde.

Y no es porque yo esté directamente vinculado a una de las víctimas a las que les hicieron perder su tiempo para apantallar toda la payasada del evento. Tampoco me estoy yendo en contra del auspiciante o de los demás participantes, mucho menos en contra de una entidad tan seria y profesional como Ecuavisa, pero ustedes sí deberían rervisar el inexistente nivel de ética presentado por su programa. No se olviden que nosotros también "los vemos a ustedes".

¿Se dieron cuenta como ustedes solitos se hacen mala publicidad?

Iván Trejo Moya
17

martes, 16 de octubre de 2007

EL PRIMER BESO

Yo ya me despedía.... y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.

Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí... Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

Amado Nervo

jueves, 6 de septiembre de 2007

Psicosis

He pasado más psicoseado que gusano en gallinero, y no es para menos: cada día hay más rollos que hacen quela gente esté más informada que antes, lo que irónicamente nos vuelva en idiotas informados. ¿A qué me refiero?

A qué mientras más información recibimos, ya sea sobre política, salud, (los más psicoseantes) etc. nos convertimos en esclavos de pensamientos negativos así como los dueños de las cosas que nos generan algún aliciente.

Ahora sabemos tanto de cáncer, digamos, de piel, que cualquier mancha pendeja que se nos aparezca en el trasero hace que inmediatamente se cruce por nuestra cabeza cosas como por ejemplo, nuestro funeral. Una ligera gastritis se convierte en un trágico cáncer de cólon, una ligera picazón testicular en algo como digamos... ¡CHANCRO!

Asimismo la hermosa vida política de nuestro país hace que el pesimismo invada lo más remoto de nuestras ya retorcidas mentes haciendonos alérgicamente suseptibles a terminología como honorable dip!#ado, referéndum obligatorio, política salarial, cota del Paute, Jorgito DobleBush, o la más reciente Asamblea Nacional, a la cual de entrada la veo como una gran payasada circense llevada a cabo de un hombre lleno de buenas intenciones, correazos y mentadas a los vivísimos de siempre.

Eso no quiere decir que realmente no haya gente que sí valga la pena, pero sin apoyo mayoritario del resto de sus compañeros de fórmula tan mediocres como oportunistas.

Retomando el tema de la psicosis, la mejor forma de limpiar nuestras cabecitas de la misma es muy sencilla: Vaya donde un médico, hable con alguien, comulgue en su parroquia más cercana, exorcicese, pásese el huevo, lo que ud. crea conveniente, pero no se quede callado y averigüe mejor, puede que lo que usted crea que es simple hipocondria realmente sea algo grave y empeore aún más la situación.

Y por favor, informe pero no contagie.

A propósito, mi columna sí expresa la opinión del blog, porque porsupuesto es mío.

Nhos leemos cuando nos leamos.


martes, 12 de junio de 2007

Cicatrices

No lo neguemos: todos tenemos al menos una, aunque sea insignificante y miserable, fácil de esconder; o una escandalosa y vergonzosa, que nos delate y nos señale ante el resto. Una cicatriz que tal vez no conocemos siquiera su existencia, o cuya existencia amargue la nuestra en sí.

Las hay de todo tipo, tamaños, colores, formas, pero todas son una ventana a un recuerdo, una ventana al pasado, un pasado igualmente de todo tipo, tamaño, color, forma… en fin, las cicatrices nos dicen que tuvimos un pasado.

De todas formas, el tener una de ellas, desde mi punto de vista, son una señal de que realmente has vivido, pues una cicatriz no te la haces por estar acostado en la cama viendo TV, si no que te la haces saltando, corriendo, aunque sea rascándote o divirtiéndote, pero viviendo, y viviendo en serio.

Conozco gente que por insignificancias se sienten persuadidos a vivir tras la sombra de una marca que la vida te hizo para decirte: “Hey, eres un ser humano, levántate, el mundo es tuyo, no importa si te rompes la madre ahí afuera, el cuerpo sana mientras exista vida y sepas amarla, cuidarla y apreciarla.

También conozco gente cuya cicatriz se la deben a la amputación de una extremidad (no digo miembro), y se los ve saltando en un paracaídas, corriendo distancias fabulosas, tocando la guitarra y cantando, ¡Viviendo!, sobreponiéndose a las limitaciones del cuerpo que no han limitado su espíritu y no lo harán. ¿Seguiremos llorando?

Suena tonto, ¿no? Pero así es. La próxima ves que se vean al espejo y vean cinco puntos de sutura en la pierna, la inmensa mancha que se hicieron cuando sus padres claramente les dijeron que no jugaran con cloro, la vez que te moreteaste el trasero cuando bajabas a toda velocidad por un tobogán seco, cuando te rompiste la pierna jugando fútbol, o cuando te rompiste el diente al caerle a trompadas a un soquete más grande que tú; esa próxima vez recuerden que aquella cicatriz es una señal de que estuvieron viv@s, y cuando mueran dejarán un lindo cadáver, lleno de vida.

Deje así.

Por último, de las cicatrices que sí nos tenemos que cuidar son de aquellas que se marcan en el alma, que para la vista son invisibles, pero son las que más mortifican y son las únicas que pueden llegar a matar si no son curadas. Por cierto, ¿Cuántas cicatrices del alma somos capaces de soportar?

Un chiste macabro: Un hombre que se sentía totalmente deprimido pues tenía los dos brazos enyesados por un accidente, razón por la cual no podía rascarse la nariz ve acercarse un tipo brincando y bailando el cual tenía los dos brazos amputados. Va donde el hombre y le dice: - Amigo, me has dado una gran lección de vida: Yo aquí, deprimido sin poder rascarme la nariz pues tengo los brazos enyesados, y tú que no los tienes, vas por la vida bailando y brincando - para lo que el tipo le responde: - ¡Cuál saltando y brincando, si desde hace media hora que vengo con ganas de rascarme la espalda y no sé cómo!

domingo, 3 de junio de 2007

Qué Quiero de la Vida



Que no suene como un cliché o algo así, pero es una pregunta que todos nos hacemos en algún momento de la vida.

Y es que todos tenemos aspiraciones en nuestras vidas, y entre nosotros anhelamos cosas similares: ser felices, una linda casa, un mejor coche, éxito en nuestras relaciones, conocer el mundo, etc., etc., etc. Ahí es donde sí anhelamos clichés.

¿Pero cuánto hacemos por nosotros mismos?

De la misma manera en que cada mañana nos levantamos con una rutina definida pero un destino incierto, el caer en la monotonía nos convierte en seres autómatas, engranes de una gigantesca máquina que se mueve de una manera precisa pero incierta para los pobres mortales que todos somos, este gigantesco organismo al que todos conocemos como sociedad. Esa sociedad en la que cada ser quiera o no está involucrado, ya sea como un miembro ejemplar de ella, un mal elemento para la misma, o uno de los millones de indiferentes que limita su mundo al mismo desayuno todos los días, saludar con las mismas personas, seguir el mismo recorrido cada tarde, ver los mismos programas en la TV, oír siempre las mismas canciones, los mismos discursos, los mismos estos, los mismos aquellos, los mismos siempre… siempre.

Debemos tener nuestro destino definido, pero lo interesante está en desconocer el carretero.

Mis aspiraciones son sencillas, y eso es lo que me motiva. No quiero ser multimillonario, porque ellos no pueden sentir el olor de su sudor en las almohadas de seda, ese olor con el que nos familiarizamos desde niños y se va con nosotros hasta el día que nos lleva la muerte. No quiero ser famoso, pues los famosos no tienen paz, además que ser famoso no significa ser bueno necesariamente. Tampoco quiero salvar al mundo, porque el mundo no hace nada para salvarse a sí mismo.

Pero entonces, ¿Qué quiero?

Quiero tocar la guitarra sin ser molestado, ver las luces en la laguna por la noche, escuchar los sonidos de la montaña, dormir a lado de una fogata, pisar la arena con los pies descalzos, trabajar para vivir y no vivir para trabajar.
Respirar aire puro, dormir lo necesario, y soñar más de lo que se duerme.
Y ser feliz, aunque en algún todo esté en contra mía.

La verdad, soy una persona feliz porque mi vida siempre ha estado llena de sorpresas desconcertantes e inciertas, y porque la incertidumbre aun no ha tocado mi puerta.

viernes, 1 de junio de 2007

Hell Within.

Así como el cielo, o paraíso, Nirvana, "la Luz", son construcciones etéreas del pensamiento humano, el Infierno rebasa los límites de la imaginación del 99.99999999999999% de las personas que habitan este planeta.

Siempre obligados a actuar bien, amenazados por algo que quizá no exista, si esque somos parte del sueño universal de un superior a nosotros, somos hormigas asesinadas por un niño con una lupa, y no podemos evitarlo, ¿o sí?

De todas formas, algo si sabemos: nacimos para ser felices. Y solo podemos ser felices si hacemos felices al resto, porque buscar solo la dicha y el engrandecimiento propio es la ruta más rápida para llegar al Infierno.

Para que la gente te ame, hay que ser bueno todos los días; para que te odien, no hay que hacer nada. y esque así somos nosotros.

Creo que cada ser humano lleva en sí el bien y el mal (figuras etéreas igualmente), pero todos somos responsables de nuestros actos y cada cosa que hagamos, ya la vida nos juzgará. no digo que vivamos arrepentidos de todas las cosas que hagamos, pero si podemos dormir dichosos que ese día le hemos arrancado una sonrisa a las personas que amamos, y a las que no amamos tanto.

sábado, 5 de mayo de 2007

La gente cambia... Aunque sea por fuera

Ayer viernes organicé una sencilla y nada voluptuosa reunión con mis amigos más cercanos del cole acá en mi casa. De todos ellos, a algunos no había visto hasta hace si no días, un par de meses e incluso dos años, desde que dejé el colegio.

Me di cuenta que de ese grupo de tipos que estabamos allí, todos mantenían sus aspiraciones prácticamente intactas desde el día que habíamos dejado de ser compañeros de clase para pasar a ser amigos de por vida, con unos más, con otros menos.

También pude comprobar que su humor se mantenía intacto: era como si nunca hubieramos salido de los 17 años, como si nu hubiese pasado un solo día sin vernos. La verdad que de cara si estamos un poco cambiados, claro, más pelones, más barbones incluso más estropeados y pateados, pero también más realizados y conscientes de la vida que antes.

Pero es la escencia la que se conserva.

A todos ustedes, panas, las mismas bromas y burlas de antes, los mismos gustos rockeros de siempre, las mismas cargoseadas de toda la p... vida; pero muchísimas más anécdotas que contar, más cosas de las que reirse o sentarse a pensar.

Son lo máximo, cambien, pero para aún mejor.

Ahí se ven.