Ayer viernes organicé una sencilla y nada voluptuosa reunión con mis amigos más cercanos del cole acá en mi casa. De todos ellos, a algunos no había visto hasta hace si no días, un par de meses e incluso dos años, desde que dejé el colegio.
Me di cuenta que de ese grupo de tipos que estabamos allí, todos mantenían sus aspiraciones prácticamente intactas desde el día que habíamos dejado de ser compañeros de clase para pasar a ser amigos de por vida, con unos más, con otros menos.
También pude comprobar que su humor se mantenía intacto: era como si nunca hubieramos salido de los 17 años, como si nu hubiese pasado un solo día sin vernos. La verdad que de cara si estamos un poco cambiados, claro, más pelones, más barbones incluso más estropeados y pateados, pero también más realizados y conscientes de la vida que antes.
Pero es la escencia la que se conserva.
A todos ustedes, panas, las mismas bromas y burlas de antes, los mismos gustos rockeros de siempre, las mismas cargoseadas de toda la p... vida; pero muchísimas más anécdotas que contar, más cosas de las que reirse o sentarse a pensar.
Son lo máximo, cambien, pero para aún mejor.
Ahí se ven.
sábado, 5 de mayo de 2007
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